MDQ
Extensas playas que soportaban estoicamente las costumbres que los entonces jóvenes dispersábamos por doquier.
Se arribaba al amanecer de ser posible, el desayuno era patrimonio de la Terminal de micros o ferrocarril que aglutinaba todos los acentos de las diferentes provincias.
Los que arribaban en auto eran privilegiados, pues ellos gozaban de desayunar en la ruta 2 medialunas calentitas en Atalaya o comprar alfajores Havanna en la mismísima fabrica recién elaborados.
Luego acaecía la proeza de acomodarse 6 u 8 en un monoambiente. Un poco mas tarde avanzada la mañana y una vez provistos de todo un equipo prefijado se bajaba a la playa.
Según el “nivel” era la playa que debía frecuentarse. Estaban La Perla, La Bristol, La Grande , la Chica, El Faro y aun gozaba por su ausencia Punta Mogotes, o la Escondida de Moria.
Es que según donde se concurriera era los posibles contactos que se harían. Que no era otro que el objetivo de toda/o joven casadero de los 60 en sus vacaciones.
Hablando de moda, era usual llegar a la playa con agua, alguna fruta, alpargatas, minishort, bikini, buen maquillaje, y abundante bigouterie embadurnarnos allí con la correspondiente capa de bronceador, que no tenia nada que ver con la protección solar actual, sino que era parte de un ritual de adoradores de febo, quienes nos poníamos bajo sus rayos a dorarnos despacito, despacito. Una lonita o un toallon era todo lo que nos separaba de la arena…no era cosa de volver blanco a tu rutina, pues seguro seria objeto de dudas tu veraneo. En consecuencia fotos y tostado hasta el desuello eran imprescindibles. Si hubiéramos presentido que años después las arrugas en la piel se cobrarían caro la audacia, seguro lo habríamos evitado…!
En ese estado permanecíamos hasta que el sol se retiraba. En ese momento en que el cansancio lo envolvía todo , volvíamos al departamento ,casa u hotel para tomar una refrescante ducha, ponernos los ruleros y secarnos el cabello con un enorme secador Hoover, cubrirse con deshabille de matelasee, mientras una capa de make-up cubría nuevamente el rostro, pero ya con la piel enardecida y acalorada. Los ojos delineados hasta convertirnos en verdaderas Cleopatras. No faltaban las mas audaces ostentando sus largas pestañas postizas. Y como era de suponer nos ataviábamos con la última sugerencia textil. Lo mas actual de la moda lo imponía la revista Temporada, dando lugar entonces al cuello mao, camisas bordadas ,un ombligo al aire coronado por un nudo de camisa o un pantalón ancho “pata de elefante” que se arrastraba por el suelo. Los colores fucsia, blanco, te y turquesa eran imprescindibles. Grandes binchas, aros multicolores y plataformas en los pies. En esas condiciones enfilábamos hacia la confitería Jockey Club a saborear un rico Martíni con ingredientes, previo paseo por la peatonal San Martín donde se intentaba “pescar” algo para ir a bailar, mientras en los altoparlantes de las disquerias sonaba “El extraño de pelo largo”, “La chica de las botas rosas”,”Un día de paseo en Santa Fe” o Amelita con su “balada para un loco”.
Salvo excepciones se almorzaba, y como entonces el mate tenía mala prensa solo algún “mersa” los degustaba en la playa.
Se cenaba alguna cosita liviana para cuidar la silueta aunque en realidad mas se cuidara el bolsillo; porque si había algo mas imprescindible que la playa era que el dinero alcanzara para ir a Sunset, Interprise(con un robot en la puerta…guauuu!) o Banana los boliches de onda en ese entonces, según el dibujante Landru de Hortensia. Ubicadas en la afamada avenida Constitución contenían a centenares de jóvenes que solo la abandonaban cuando un medallón candente que emergía del mar avisaba que estaba desperezándose y pasaría todo un nuevo día cubriendo la ciudad.
Si esa noche cupido había dado el ok, quizá ese nuevo día sorprendiera desayunando antes de dormir las 4 o 5 horas reglamentarias previo al nuevo día de playa, con algún aleteo sentimental que daba comienzo a un candoroso romance de verano, que como era ya sabido a pesar del deseo en contrario, al emprender el regreso quedaba allí fijado como un hermoso recuerdo de los 15 o 30 días vividos. Porque en aquel entonces todavía las vacaciones tenían esa duración, y los fines de semana largo escaseaban totalmente.
Lo que no escaseaba en algunas esquinas de esa ciudad balnearia lamentablemente eran soldados pasando la cero a jóvenes que cometían el desacato de querer tener el pelo más largo que lo convencional.
Si por el contrario el día amanecía lluvioso era propicio para hacer compras, por ejemplo de alfajores para los obsequios del regreso ya fuese en la peatonal o en la Avenida Rivadavia. Elegir entre la variedad de suéter estilo Mar del Plata que ofrecía la Avenida .Juan B. Justo. También se podía optar por tomar un cafecito en algún confortable rinconcito de las calle Alem o Guemes y luego regresar subiendo por Colon . O en su defecto bien protegido mirando las olas encrespadas, desde el Torreón. Ver Grand Prix o Un hombre y una mujer en algún cine de Luro.
Para deleitarse comiendo una exquisita variedad de mariscos estaban los restaurantes del Puerto, (donde mas cercano en el tiempo zarparía y arribaría el Yate Anamora al menos 2 veces por día) o en su defecto la Rambla donde por pocos pesos se tomaba una gaseosa, vino o cerveza con 50 platitos mientras algún malabarista distraía con sus aptitudes y algún diseñador de temas marítimo ofrecía colgantes de caracolas….….
Pasados los 30 días, surgía la vuelta, las valijas no cerraban, el cuerpo mostraba orgulloso su tono chocolate y las compras de último momento a riesgo de perder el boleto de regreso. Junto a todo eso las promesas de encuentros que eran muchas. Las lagrimitas de despedidas que luego el viento secaría. La realidad era que al regresar a la cotidianeidad todo quedaba en un dulce recuerdo y comenzaba la ilusión del próximo enero con lo que se repetiría o lo que no…..De esto hace mas de un cuarto de siglo, y sin embargo sigue presente en la mente de muchos que como usted o como yo disfrutábamos en nuestra juventud de las vacaciones en las costas marplatenses.

0 Comments:
Post a Comment
<< Home