mis nostalgias

ESTE ESPACIO ESTA DEDICADO A LOS RECUERDOS DE MI NIÑEZ, ADOLECENCIA Y JUVENTUD POR LAS CALLES DE LOMAS DE ZAMORA Y BUENOS AIRES CAPITAL.SON PARTE DE LOS RECUERDOS GUARDADOS MUY EN EL FONDO DE MI ALMA.ESPERO LES CONMUEVA TANTO COMO A MI AL DESCRIBIRLOS.

Friday, December 24, 2004

BOLETO, PASES Y ABONO

Once horas, almuerzo frugal, cepillado de dientes. Sobre la cama esperaban ,el vestido mas bonito, el tapadito azul, los guantes blancos, la carterita y los zapatos de charol con los zoquetes bordados, la hebillita para el pelo. Todo estaba preparado y anunciaba que esa tarde de mitad de semana, había paseo al centro de la ciudad…..A la Capital!
También mi madre lucia sus guantes, su collares, su sombrero……..
Primero el viejo y pequeño colectivo "Laprida"de madera y de color azul, tan solo por siete cuadras, pero no era prudente caminar bajo el sol del medio día. Luego la estación del ferrocarril . Esa locomotora negra, importante y cachandona que venia ruidosa por la vía haciendo arabescos de humo en el aire. Que detenía su paso para permitir la ascensión y que al toque de campana partía saludando con su pitido y continuaba su recorrido. Los coches con dos alternativas, primera y segunda, los unos con asientos de madera y para tres y los otros con cuero y para dos , con cortinitas de tela en las ventanillas. El recorrido duraba mas de cuarenta minutos pero que lindo era ver pasar las calles , las flores, las casas y jugar si era el tren o el paisaje el que se movía. El guarda muy orondo todo de gris y con gorra de birrete saludaba cordial, hacia el control del pasaje, que según el coche en que se viajaba era de cartón o de cartulina y mas larguito. Si esto no coincidía pedía serenamente se cambiara de coche. Con una agradable sonrisa,"picaba " el boleto y con una saludo atento se dirigía al otro pasajero. Era raro ver gente viajando parada.
Quizá por el camino se cruzaba otro tren que pasaba en sentido inverso o de pronto un interminable continuar de vagones y depósitos y tanques todos enganchados unos con otros, eran los "trenes de Carga", que partían o arribaban a la estación SOLA.
El destino final era PLAZA CONSTITUCION. PLAZA ,para los amigos. Grande, enorme, con techo de vidrio por donde el sol intentaba espiar a los pasajeros que llegaban o que en bancos de madera muy bien cuidados descansaban o esperaban la salida de la próxima formación. Muchos trenes, uno al lado de otro detenidos justo frente a grandes cilindros horizontales de hierro que le decían: "hasta acá", no mas.
Personas que llegaban de lugares lejanos con valijas de madera y cartón. Grandes changos de hierro arrastrados por los changarines del ferrocarril transportando cajas, frutas y quien sabe que otras cosas, todo circulaba por sus andenes desde la plataforma siete en adelante.
Una vez en el hall, se veía las grandes salidas a la plaza, con sus escaleras y sus aleros de hierro y vidrio. Otra mas grande que llevaba al subterráneo .
El mostrador de "informes" y el gran indicador de salida de los trenes, ya fuese vía Quilmes ,Temperley u otro destino, al que los empleados en altas escaleras actualizaban. El enorme y redondo reloj negro que con el paso del tiempo , se convirtiera en punto de encuentro de muchos.
Las interminables ventanillas de venta de pasajes que a través de sus rejas dejaban ver la mitad del cuerpo de la persona que estaba sentada del otro lado, fechando con el sello uno a uno cada boleto. Algún quiosco de diarios y revistas , El buzón rojo con techito que se tragaba las cartas. Salas de espera para "hombres"y para "damas" con asientos, baños y grandes espejos. Y un lugar que tenia unos teléfonos negros y con disco!, por que estábamos en la capital y ahí no te pedían "numero" lo marcabas vos mismo mientras la operadora en una posición pequeña insertaba la clavija para que pudieras lograr tu comunicación.
Una elegante confitería donde los viajeros esperaban la salida de su tren de "larga distancia"completaba el escenario.
Luego la plaza propiamente dicha con añosos árboles y sus suelos de piedritas rojas, o de pasto o de cemento, pero todo impecable para que un ir y venir de personas, autos, tranvías y colectivos de madera de variados colores con una sola puerta, pudieran atravesarla. Franqueando el paso una fila de coches negros y pequeños, llamados "taxímetros o coches de alquiler" que muy presurosos te acercaban por la gran avenida 9 de Julio al corazón del micro centro. (que aun ni soñaba con llamarse así).
Todas eran calles mano y contra mano. No había semáforos, el vigilante con gorra y manga blanca que protegía sus brazos estaba en la garita con techo, resguardado de las inclemencias del tiempo, justo en el medio de las cuatro esquinas y con su pito estridente colgando de su cuello decidía quien pasaba y quien esperaba. Si surgía alguna dificultad se bajaba por una pequeña escalera de hierro, solucionaba y volvía a su función. Corría el año 1956.

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